Este post fue originalmente publicado en el blog de Consultec

El pasado sábado 8 de diciembre, celebramos en Consultec el Global Day Of Coderetreat, en nuestras aulas de Consultec Autonomía. Dar las gracias una vez más, a la gente de katayunos.com, y nuestro facilitador Jorge Uriartesin su ayuda nada de esto sería posible!

Jorge Uriarte

A nivel mundial hubo más de 200 eventos de forma simúltanea! Durante la jornada, desde Bilbao hicimos conexiones algunos de los eventos que ocurrían a nivel estatal.

Y aunque no pudimos realizar una jornada completa, si llegamos a hacer tres iteraciones durante la mañana, dónde pudimos aprender muchísimo de los demás y probar diferentes aproximaciones al problema planteado.

¿Pero qué es un Coderetreat? En que consiste? Que mejor que uno de los asistenes, Alberto Lafarga, para que nos lo cuente de primera mano!


El sábado pasado (8 de diciembre) acudí a mi primer Coderetreat. Estaba organizado por Consultec y la persona que firma este artículo me animó a acudir.

Asistentes a la jornada

En primer lugar, me resultó curioso el modo en el que se articula una sesión de este tipo: un facilitador/moderador que plantea una práctica de programación (en este caso, “El juego de la vida de Conway”), explica las reglas que han de cumplirse(requisitos), establece las parejas y regula los periodos en los que dichas parejas buscan solucionesempleando TDD (primero se escriben la pruebas, después el código).

Por último, en cuanto finaliza el tiempo fijado, se pone en común o valora la aproximación realizada por cada pareja y… ¡se elimina lo programado para comenzar de cero con otra pareja!

Apenas tenía experiencia con TDD, así que hacer frente al “desafío” con otros compañeros más duchos en esta técnica de programación me ayudó bastante. No es sencillo realizar un análisis rápido de un problema y dar respuesta a los requisitos en un espacio de tiempo tan breve (45 minutos). Además,resultaba curioso el “choque” provocado por el cambio de pareja: por un lado intentaba mejorar la solución dada anteriormente, pero al mismo tiempo debía consensuar con el nuevo compañero cómo plantear las pruebas.

En realidad, ese es el verdadero fin de este tipo de encuentros: aprender nuevas técnicas de desarrollo, mejorar la calidad de nuestro código, contrastar diferentes enfoques, para, finalmente, adquirir nuevas habilidades que podamos aplicar posteriormente en nuestro trabajo.

El beneficio derivado es claro: aumento de la productividad a la hora de ejecutar proyectos de software e incremento sustancial de la calidad de los mismos.

Asistentes a la jornada

Con esta última afirmación, lo que en un primer momento parecía una reunión friki, adquiere tintes claramente “profesionales”.

En cuanto a la ubicación, perfecta, no solo por las instalaciones, sino también por el surtido de bollería industrial que permitió a los asistentes coger fuerzas. La verdad es que el ambiente fue bastante bueno, aunque sólo pude estar poco más de dos horas.

En definitiva, una experiencia recomendable y muy útil desde una perspectiva profesional. Hay que reconocer que supone cierto sacrificio dedicar algunas horas del fin de semana a temas relacionados con la programación pero, sinceramente, merece la pena.